viernes, 23 de septiembre de 2011

Sé de muy buena fuente informativa que Fidel (al contrario de lo que piensan los enemigos) va a tratar de convencerlo (como lo hizo el 11 de abril de 2002) de que no se inmole. Fidel, quien decidió retirarse apurado por su estado de salud, debe estar persuadido de que mientras más tarde llegue ese relevo más traumático será. ¿El sucesor de Chávez? Fidel, como su amigo más cercano está en su derecho de hablarle de quién puede ser el más adecuado. ¿Cuál es el prurito? ¿O es que acaso, en el pasado, Rómulo no recibió consejos de Muñoz Marín, o Caldera no llegó a escuchar a Eduardo Frei? Tengo entendido que Fidel ve con buenos ojos a Nicolás Maduro para relevar a Chávez. Pase lo que pase, Chávez no debe exponerse a una derrota y menos a estar a expensas de una recaída que bajo la manga del chaleco le guarde el destino. La mañana del 4F sabía que CAP estaba dispuesto a bombardear el museo militar sin importarle el costo de exponer a los bloques del 23 de Enero en ese ataque, por eso se rindió. Hoy debe tener en cuenta que el declive de su salud en plena actividad política puede llevarnos a la reedición de un Gaitanazo de impredecibles consecuencias. Sea quien sea su relevo, Maduro, su hija, quien sea, debe tomar una decisión y asumir con hidalguía y entereza que no será candidato. L.V.D.M. / P.C.E.K.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada